IA sin subir tus datos a la nube
Procesar datos en local en vez de en la nube cambia el coste, la latencia y lo que puedes prometer en materia de protección de datos. Cuándo compensa, qué se pierde y cómo lo decidimos nosotros.
"¿Y esto dónde acaba?" es la primera pregunta que hace un cliente cuando le propones pasar sus documentos por un modelo de IA. Es la pregunta correcta, y la respuesta cambia el diseño entero del sistema.
Hay tres sitios donde puede ocurrir el procesamiento, y cada uno tiene un precio distinto en dinero, en velocidad y en lo que puedes prometer por escrito.
Las tres opciones, sin marketing
1. API de un proveedor. Mandas el dato, recibes el resultado. Es lo más rápido de montar y lo más capaz, y tienes que poder justificar ante tus clientes dónde se procesa y bajo qué contrato.
2. Modelo en tu propio servidor. El dato no sale de tu infraestructura. Ganas control y respuestas más predecibles en coste; pagas en hardware, en mantenimiento y en calidad respecto a los modelos grandes.
3. En el equipo del usuario. El dato ni siquiera llega a un servidor: se procesa en el ordenador de quien lo usa. Es la opción con la promesa más fuerte de privacidad y la más limitada en potencia.
Cuándo compensa quedarse en local
Por experiencia, hay cuatro situaciones donde la opción local gana claramente:
- El dato es de un tercero y no es tuyo para cederlo. Historiales, expedientes, documentación de clientes de tu cliente. La conversación contractual se simplifica muchísimo cuando el dato no se mueve.
- El volumen es alto y la tarea es sencilla. Clasificar cien mil documentos con un modelo pequeño en tu servidor sale mucho más barato que por API.
- La latencia importa más que la calidad. Un modelo local pequeño responde en milisegundos y sin depender de que la red vaya bien.
- Necesitas que funcione sin conexión. Suena raro hasta que tu usuario está en una nave, en una obra o en un sitio con mala cobertura.
Cuándo la nube es la respuesta correcta
Y cuatro donde insistir en local es tozudez cara:
- La tarea necesita razonamiento largo. Los modelos que caben en un portátil todavía no compiten en tareas complejas de varios pasos.
- El volumen es bajo. Montar y mantener infraestructura para cien peticiones al mes no se paga nunca.
- Estás validando la idea. Prueba primero con una API. Si funciona, ya moverás lo que haga falta; migrar un sistema que funciona es un problema mucho mejor que mantener uno que nadie usa.
- Necesitas la última capacidad. Lo mejor de cada momento está en la nube, casi siempre.
El error caro no es elegir mal. Es elegir una vez y no volver a mirarlo.
Un patrón intermedio que usamos mucho
Casi nunca es todo o nada. El patrón que mejor nos funciona es partir el flujo por sensibilidad del dato:
- Lo que identifica a una persona se queda en local y se sustituye por una referencia.
- El texto anonimizado va al modelo grande, que hace el trabajo difícil.
- La respuesta vuelve y se re-identifica en local.
Se conserva la mayor parte de la capacidad del modelo grande y el dato identificable no sale nunca. Cuesta más trabajo que tirar todo a una API, pero convierte una conversación legal complicada en una decisión técnica.
Cómo lo decidimos
En la práctica seguimos este orden: primero, qué dato es y de quién; después, qué promete el contrato con el cliente final; y solo al final, qué modelo usar. Al revés se toman decisiones que hay que deshacer.
Es el mismo criterio que aplicamos en nuestros propios productos: DemencIA procesa en el Mac del usuario, y tus datos se guardan en tu equipo y no se suben a servidores nuestros.
¿Tienes un caso donde no tienes claro qué puede salir y qué no? Escríbenos y lo ordenamos contigo.